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17 noviembre, 2017
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Todo profesional ha sido culpable de cometer un error. Los pequeños percances son más fáciles de pasar por alto, como un error tipográfico en un documento o un error de formato en una hoja de cálculo. Otros errores son más difíciles de corregir, como compartir información confidencial accidentalmente con el cliente incorrecto o darse cuenta de que hizo las cuentas en el presupuesto anual de su departamento de manera incorrecta y ya está en uso.